Llevamos algo más de un par de semanas sin publicar porque un gran amigo, y uno de los lectores más asiduos de esta página, se nos fue en un accidente en la carretera. Precisamente la última entrada que habíamos puesto, y como siempre que encontrábamos algo interesante de motos, la publicaba para mis amigos moteros Edu y Samu.
Samu nos dejó hace 15 días y los que quedamos aquí nos quedamos sin palabras, sin ganas de nada, con una agujero muy grande imposible de rellenar. Y es que Samu era de esas personas que te contagiaban la risa, que no se quejaba de nada, que no presumía de nada y que intentaba perseguir sus sueños sin molestar a los demás. Quizás esto último es lo que nos ayuda a mitigar un poco el dolor. Te fuiste con 36, una edad normal hace unos cientos de años, demasiado pronto a día de hoy, pero con la mochila de sueños bastante vacía, ya que habías conseguido cumplir muchos de ellos. Toda la gente que te conocía coincide en que fuiste feliz, así que eso nos ayudará a que la tristeza de estos días se convierta en alegría, la de poder haberte conocido en este kaos de casualidades que es la vida.
Venía a decir un vídeo que pusimos una vez aquí, que todos los que estamos aquí nos vamos a morir, pero que esa es nuestra gran suerte, ya que la mayoría nunca tendrá la oportunidad de morirse, ya que nunca llegarán a nacer. La gente que potencialmente podría haber estado aquí en tu lugar, en el mio, o en el de las personas que propiciaron que nos conociésemos, pero que nunca llegarán a nacer, supera con creces el número de partículas de arena que hay en el Sáhara. Vamos... que es todo un milagro. Por nuestra parte, la de Llunaset y mía, han sido, si las cuentas no nos fallan, 10 años de amistad repartidos en cenas, merenderos, rutas de montaña, días de playa, alguna escalada y, cuando coincidíamos, alguna celebración de fin de año. 10 años de suerte por nuestra parte a pesar de vivir a mucha distancia. 10 años de muchas risas. Los que tuvisteis la oportunidad de conocerlo antes y vivir más cerca, todavía tenéis que sentiros más afortunados que nosotros.
Samu, allá donde estés, resérvanos sitio y, si no andas muy liado con las motos, mira a ver si me sacas de paseo al perro un poco. Y dale alguna salchicha! Por nuestra parte no dejaremos nunca que tu llama se apague aquí. Y quien sabe... igual encontramos una máquina del tiempo y podemos deshacer todo esto. Un abrazo amigo!