Hoy sábado 28 de Enero de 2012, a las 16:39:13 (hora española) se cumplió 26 años del lanzamiento del trasbordador espacial "Challenger". Sus 73 segundos de vuelo y su explosión, figuran en la historia de la NASA como su mayor de fracaso.
¿Y cual fue la causa del accidente según la NASA? La causa fue las bajas temperaturas que aquella mañana había en Cabo Cañaveral (Florida), -8º C, la más baja registrada en la historia del programa del transbordador antes de un despegue. Por debajo de 4ºC, la junta de sellado de los cohetes SRB (los blancos delgados que dan el empuje en el despegue)se volvía especielmente sensible y perdía su capacidad de sellado. La estructura de estos aceleradores estába dividida en varias secciones: algunas de las uniones ya venían soldadas de fábrica, por lo que los dos SRB se montaban en el Centro Espacial Kennedy a partir de cuatro segmentos solamente. Para sellar estas uniones, cada SRB incorporaba dos anillos de goma Vitton (después pasaron a tres). Estos anillos debían impedir la fuga de gases incandescentes del interior del cohete para evitar que la estructura exterior pudiera resultar dañada. En caso de producirse un escape, los ingenieros de Morton Thiokol -empresa constructora de los SRB, hoy en día ATK- esperaban que el anillo se comprimiese o se fundiese, sellando la junta. Un segundo anillo serviría de reserva si el principal fallaba. Pero siempre que no se bajase de 4ºC, como después se descubrió.
Los ingenieros de la NASA estaban preocupados aquella mañana por la gélidas temperaturas y los hielos que se habían formado en toda la torre de lanzamiento:
Pero el transbordador tenía un calendario que cumplir y ya iba con varios retrasos (de hecho la tripulación el día antes llegó a estar sentada en la nave lista para despegar) y esta misión tenía un seguimiento especial por parte de la prensa, ya que en el viajaba la primera mujer civil que iría al espacio, concretamente la maestra Christa McAuliffe. El departamento de relaciones públicas de la NASA pensó que sería una buena idea mandar un astronauta no profesional al medio más hostil conocido por el hombre, en una nave que debía alcanzar los 28000 km/h y que carecía de cualquier sistema de rescate en caso de emergencia. Y de hecho lo fue, porque los medios de comunicación se volcaron como nunca con la misión STS-51L. Así que a nadie se le escapaba que la estrella de la misión era Christa y las clases que debía dar a sus alumnos desde el espacio. Tan importante eran estas clases que cuando un retraso rutinario en el lanzamiento amenazó con posponer las lecciones espaciales de Christa a un sábado -un día no lectivo en los colegios-, la NASA decidió volver a cambiar la fecha del despegue para que Christa (segunda por la izquierda en la fila de arriba) pudiese impartir su clase en un día laborable.
Distribución de la tripulación en la cubierta superior de vuelo durante un entrenamiento en el simulador. Los astronautas Smith, Onizuka, Resnik y Scobee.
Distribución de la cubierta inferior: McAuliffe, Jarvis y McNair. Los 3 novatos en el espacio.
A si que aquella mañana hace 26 años, y tras varios retrasos esperando que la temperatura ambiental pudiese hacer algo con el hielo, cosa que no terminaba de suceder (a la sombra del SRB derecho había a las 10 de la mañana -13ºC, algo inaudito) la cuenta atrás se inició.
A las 11:38 la cuenta atrás llegó a cero y los ordenadores de abordo transmiten la orden de encendido de los dos SRB. Es el punto de no retorno. Una vez encendidos ya no se pueden apagar hasta que consuman su combustible o el control central los haga detonar. Ya es tarde para dar marcha atrás, y encima nadie se percata de una pequeña nube de color negra que sale del SRB derecho:
Se trata de una situación anómala y peligrosa, pero aunque pueda parecer increíble ya había ocurrido en varias misiones anteriores. En otras ocasiones, los anillos de goma solían desplazarse, sellando el escape. Pero los anillos de la junta inferior del SRB derecho del Challenger se habían vuelto duros y quebradizos por culpa de las bajísimas temperaturas de la noche anterior. El transbordador podría haber explotado en la misma rampa de despegue, pero milagrosamente los óxidos de aluminio resultantes de la combustión del propelente sólido sellaron temporalmente la junta.
A los 58 segundos del despegue, el SRB ya tiene una llama donde antes había humo negro. Es esa llama "pequeña" encima de la grande.
A los 72 segundos la llama del SRB derecho se ha hecho más grande y ha creado un orificio en el tanque de hidrógeno líquido (el tanque naranja grande). Un segundo después todo el combustible explota:
En España, en aquel momento, los niños veíamos "Barrio Sesamo", en uno de los dos canales que existían por aquel entonces, cuando de repente la imagen cambió y vimos una "Y" de humo blanco en el cielo, en lo que era un "interrumpimos la emisión con un especial informativo" (tan típico de aquella época). Aquello nos marcó a toda una generación, y siempre dimos por hecho que aquella intrépida profesora americana y sus seis compañeros de viaje se habían desintegrado en el cielo de Cocoa Beach. Pero lo cierto es que no fue así. La explosión dejó tres partes: los dos palos superiores de la "Y", que eran los SRB que seguían disparados ya sin control y una gran bola de humo en el nexo de los tres "palitos" de la "Y", que era el combustible del tanque naranja quemándose y miles de piezas saliendo disparadas de aquella gran nube de humo. Una de esas piezas era la cabina del Challenger:
Y aquí viene lo más increible de la historia. Ya sabeis como son los americanos para este tipo de cosas y como guardan la intimidad de los detalles cuando hay victimas de por medio, prevaleciendo el respeto a las familias de los fallecidos en vez del morbo de los detalles, cosa que hay que tener en cuenta para entender porqué la hipotesis más apoyada por los expertos no es la versión oficial de la NASA tras la exhaustiva investigación que se llevó.
La NASA lo cerró con un “The cause of death of the Challenger astronauts cannot be positively determined.” “We’ll probably never know,” (la causa de la muerte de los astronautas del Challenger no puede ser determinada a ciencia cierta, probablemente nunca lo sepamos". Lo cierto es que la cabina entera y sin daños fue una de las piezas que salió volando haciendo una parábola, primero hacia arriba 5 kilómetros más, hasta una altura de 19,8 km de altura y después bajando hacia el mar, siendo encontrada con los 7 ocupantes dentro en el fondo del mar por los equipos de buceo, tardando más de un mes en recuperar los cadáveres. Y lo increible es que hay indicios de que los 7 tripulantes estuvieron vivos mientras la cabina volaba sin control por el aire, no pudiendo saberse si la totalidad de los 2 minutos 45 segundos que esta pieza tarda en impactar contra el mar. Las razones más importantes para creer esto es que en caso de despresurización, los astronautas se habrían desmayado poco tiempo después de la desintegración, ya que carecían de trajes de presión. Sin embargo, el análisis de los restos demostró que, como mínimo, el equipo de oxígeno de emergencia (PEAPs, Personal Egress Air Packs) del piloto Mike Smith fue activado. El PEAP estaba situado en la parte trasera del asiento, así que sólo Judy Resnik o Ellision Onizuka pudieron activarlo, indicando que estaban conscientes. También parece que Smith activó varios interruptores en su lado de la consola, presumiblemente, en un vano intento de restaurar el suministro eléctrico de las células de combustible (instaladas en la desaparecida bodega de carga). Por lo tanto, sabemos que varios astronautas permanecieron conscientes, puede que todos, pero no sabemos cuánto tiempo. Así que todo indica que vivieron unos segundos más de lo que todos pensamos. Los "novatos" que viajaban en el compartimento de abajo, sin ventanas, quizás ni se enteraron de lo que estaba pasando, ya que tras la explosión todo dispositivo de comunicación interno dejo de funcionar, y como era su primera vez, no sabrían a ciencia cierta si aquel ruido y movimiento era lo normal o no. No los cuatro de arriba, que por sus pequeñas ventanas vieron como la deflagración de la explosión les "adelantaba" por los cristales.
En el minuto 1:24 del video se oye al centro de control decirle al piloto "Challenger go with trobble up" (Challenger pasa a maxima potencia), y este responde "Roger, go trobble up" (recibido maxima potencia). Dos segundos después, la tragedia:
El siguiente video es una curiosidad por dos cosas. Se trata de una grabación de la NASA donde vemos a Barbara Morgan, la otra profesora escogida para el programa "Profesora en el Espacio", viendo desde la distancia el despegue. Hacia el 1:40 se empieza a oir en inglés por parte de un señor "algo no va bien". La otra curiosidad es poder escuchar el sonido real de un despegue, ya que en las retrasmisiones de televisión el sonido ambiental está bajado para que se escuche a los presentadores.
Barbara Morgan terminaría viajando al espacio en el año 2007 (después del accidente todo el programa espacial quedó pospuesto);y pudo, desde la Estación Espacial Internacional, dar las clases que 21 años antes no pudo Christa McAuliffe y continuar así el legado que ella había empezado.
Los restos del transbordador fueron recogidos del mar...
... y una vez que se cerró la comisión que investigó el accidente fueron enterrados en un antiguo silo de misiles (el 31B) en Cabo Cañaveral.
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Fuentes consultadas: Eureka, nbc.com, NASA















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