El de ayer es un punto de esos que, a priori, sabe a poco, pero que después de analizar el partido, quizás no esté tan mal. Bajo ningún concepto se te puede escapar un 2-0 en casa, pero es que el de ayer fue un partido donde vimos a dos Sporting. El primero, mientras el físico aguantó, fue un Sporting sin complejos, veloz, tanto por las bandas como por el centro, con capacidad de desborde, sabiendo surtir de balones a la gente de arriba. Un Sporting muy agradable de ver. El segundo, quizás fruto del desgaste físico de la primera parte, fue un Sporting al que se le hacía muy largo el camino a la portería rival, casi sin pegada y dedicado a achicar los ataques bilbainos. Si dura un poco más el partido...
Pero la lectura, como siempre, ha de ser positiva, no en vano estos eran los partidos que se perdían antes. Además la buena imagen de Sangoy (tiene remate en corto y buen tiro en largo, sabe frenar el balón, se coloca bien...) invita al optimismo. Quizás le falte físico para noventa minutos, pero eso es más fácil de trabajar que la técnica. También estuvieron bien Lora y por fin De la Cuevas ejerció de media punta nato, haciendo bien lo que se le supone que tiene que hacer alguien en su posición (regate, avanzar y pase). Una pena que su físico también es de 60 minutos. Eso sí, tenemos que trabajar más el tema defensivo, porque 6 goles en contra en tres partidos son muchos (más si cabe cuando se supone que tenemos una buena defensa).
Así que un punto y la buena imagen de la primera parte sirve para afrontar con optimismo una semana muy dura, con el Barça entre semana y el Valencia el próximo finde (casi nada!). Ya sabeis... en la élite, no hay descanso.